Alejandro corta una
oreja a una corrida
infumable de Martelilla
en El Puerto
17
Agosto 2009 - 11:00
En una tarde donde el
ganado no colaboró al
lucimiento, la entrega,
decisión y el valor
fueron las armas
empleadas para conseguir
el premio que se le
otorgó en el primero de
su lote.
Sólo unas tandas sobre
el pitón derecho
mortales de necesidad
pudo enjaretar. Se la jugó limpiamente a cuerpo casi descubierto ante los arreones del toro.
Las manoletinas de
infarto casi hacen
saltar a los médicos de
su burladero por lo
arriesgadas.
En su segundo, más de lo
mismo, un toro que no
entró al capote,
distraído y reservón por
completo, de nuevo la
cuadrilla pasó las de
Caín para banderillear a
un toro que no seguía a
quien le citaba, buena
lidia y mucha exposición
por parte de todos.
Asi lo vio Diario de
Cádiz